viernes, 8 de mayo de 2009

DECÁLOGO DE LOS MEDIOS CONCENTRADOS PARA HABLAR MAL DEL GOBIERNO DE CRISTINA KIRCHNER

(sobre un trabajo de Emir Sader )

Recordatorio colgado en frente de los periodistas de los medios de comunicación oligárquicos:

1. Debo hablar mal de Cristina porque recupera el papel del Estado, descalificado y enterrado por nosotros en los tiempos neoliberales.

2. Debo hablar mal de Cristina por su proyecto nacional y popular pues ése es un tema hace tiempo prohibido en los medios de comunicación oligárquicos.

3. Debo hablar mal de Cristina porque otorga un sentido fundacional a la política de gobierno, en tanto que todos los partidos son iguales, y siempre reflejan el gatopardismo y los intereses de grupitos.

4. Debo hablar mal de Cristina porque recupera el papel de la política cuando todo el trabajo cotidiano de los medios es para decir que la política es irrecuperable, que sólo vale la pena la economía.

5. Debo hablar mal de Cristina porque vela por la incorporación de valor agregado a nuestras materias primas en tanto que los medios de comunicación velan por la producción sojera.

6. Debo hablar mal de Cristina porque es un mal ejemplo para los que nunca han querido defender los intereses de cada nación

7. Debo hablar mal de Cristina porque ataca el negocio de los medios de comunicación privados con la nueva ley de servicios de medios audiovisuales que permite que las comunicaciones estén en manos de cooperativas, comunidades originarias, ongs y producirá trabajo genuino para el país.

8. Debo hablar mal de Cristina porque así me identifico con los intereses del dueño del medio de comunicación donde trabajo, garantiza mi empleo, fortalezco los partidos y las empresas aliadas del patrón.

9. Debo hablar mal de Cristina porque hace que se vuelva a hablar de Arturo Jauretche, Scalabrini Ortíz, el pensamiento nacional, después del trabajo que nos dio tratar de enterrar ese sistema, enemigo del neoliberalismo al que estamos profundamente integrados.

10. Debo hablar mal de Cristina (y Hugo Chávez, y de Rafael Correa, y de Evo Morales, y de Lula y de todos los no-blancos) y también de Fidel y su gobierno, porque si no ellos van a querer dirigir los países, los periódicos, las televisiones, las empresas, el mundo.Y eso será nuestro fin.

5 comentarios:

  1. 11. debo hablar mal de Cristina SIEMPRE, hasta en la sección espectáculos.
    Saludosss

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  2. Te invitamos a ver lo del ESCRACHE A CLARIN HOY EN LA RURAL (Feria del Libro)
    http://comandomegafon.blogspot.com
    http://splaza.blogspot.com
    te va a gustar.
    Abrazo.

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  3. El diario La Nación de hoy dio cumplimiento a todos esos preceptos de los cuales la prensa libre, respètuosa de las libertades, hace cada día, cuando machaca, cuando multiplica las vocen en contra. Reprodujo a Biolcato, que dijo que se van a desilusionar cuando se den cuenta que no es EVA la candidata, sino Nacha. que la actúa...
    Son muy sucios!!!
    Te mando saludos

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  4. Esto lo escribio mi amigo tato, para compartir


    Vergüenza perdida

    Les pido un favor, denme una manito. Sucede que yo no sé defender, soy regular para atacar y muy empeñoso en el arte afectivo de cuidar y con diferentes resultados. Pero mi defensa es como la de Independiente.

    Este lunes le pegaron a un amigo, lo acorralaron con artes mañosos y lo hicieron muñeco de reproches, críticas y agravios, con fundamentos llenos de prejuicios, con la insidia que aceita hoy a la mayoría de los medios de comunicación, especialmente los medios concentrados.

    Y la verdad no sé como hacer para presentar una defensa, solo se me ocurren puñetazos al viento. Porque la desvergüenza es inasible y por lo tanto intangible y entonces no se le puede atinar un ataque. Los empleados de Hadad, por ejemplo, señores de diferentes profesiones, de intelectualidad mediocre, de afectaciones falsas y de moral difusa, se escurren en la viscosidad de su propia indecencia cuando uno pretende tomarlos.

    La señora Giudici, diputada nacional, como otra muestra, pobre mujer que transita la irresponsabilidad política con la misma inercia que la expone en el caso “Cromagnon” en calidad de desvaída silueta tanto como la punta de lanza legislativa contra la ley de democratización de la palabra pública, laborando aquí a favor de los monopolios. En ambos casos un personaje de medianía absoluta, si es que vale el contrasentido.

    El constitucionalista Gregorio Badeni, sosten legal de ADEPA, núcleo reaccionario con formato de organización de prensa, histórico colaboracionista de los golpes militares y defensor a ultranza de la institucionalidad legal de la dictadura en materia de medios, defensor de Antonio Buzzi y de Edgardo Patti, tanto como del orden legal impuesto por la 22285.

    Y el “Grupo” que se expone como pista de despegue de estos obuses, con el candor y la inocencia de las madamas, como si se estuviese hablando de un asunto que no lo involucra como factotum y actor principal de los intereses en juego.

    Entre todos se han escandalizado públicamente porque un joven militante, intelectual, académico, realizador cinematográfico, amante del tango y del box, peronista cultural y buena persona, relató en el relax de una entrevista que fue, a los 22 años, gerenciador de una radio “trucha”.

    El pecado pasó de venial a mortal por decisión de oportunidad y no hay Dios consultado.

    Durante más de veinte años los argentinos hicimos crecer un sistema mediático alterno y en contradicción con las malformaciones que la década de los noventa producía fuera de políticas concentradoras y privatizadoras. La palabra pública, igual que los ferrocarriles, las aerolíneas, el gas, la minería y los teléfonos, se enajenaba de su raíz original. Muchos, por aprovechamiento tecnológico, le pusimos el pecho a esa corriente, y construimos un espacio alternativo al hoyo simbólico que se tragaba todo. Lo hicimos con riesgo y con amor, como todas las cosas que tienen bondad de origen. Mientras dábamos esa batalla, los gendarmes del silencio nos denunciaban y perseguían blandiendo nada más y nada menos que la ley de la dictadura, un agravio adicional en medio de la democracia sangradamente recuperada.

    Éramos radios truchas.

    Ahora, veinte años después, la misma descarada reacción, el mismo oprobioso estigma, pretende pringar la voluntad política de los hombres que empujan la creación de un marco legal de la democracia para la comunicación audiovisual, una ley construida y consensuada, en recabo de la experiencia internacional con vistas a reinstaurar la cuestión de la comunicación en el seno de la cultura.

    Es demasiada infamia a la que no se puede devolverle solo silencio,
    Una mano entonces les pido, yo que no sé defender, para darle amparo a una vocación legítima y a una necesidad fundante para el orden institucional de la Argentina.
    No dejemos sin censura social y sin respuesta a semejante mendacidad.

    Ley de medios ya. Tratamiento parlamentario ya. Hablemos para recuperar la voz.

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